viernes, 31 de diciembre de 2010

"Diez años"...

A los que esperáis poesía e imaginación, siento decepcionaros, pero este texto es tan real como lo ha sido el año que hoy cerramos.


2010, año de cambios y decisiones para la persona que hoy os escribe tras esta pantalla, pero sobretodo año de un sólo calificativo: Sôber. Quién bien me conozca sabe que desde la disolución de este grupo madrileño fundado a principios de los 90, mi mayor ilusión era volver a verlos juntos en la medida de lo posible (recordemos que Alberto Madrid, su batería, había fallecido trágicamente en un desgraciado accidente en la M-30 dos años antes conmocionando a toda la comunidad Sôberiana). El día 1 de enero de 2010 la noticia hizo que las lágrimas se me escapasen lentamente por mis mejillas. Sôber volvía y  lo hacía con una gira de conciertos por todo el panorama nacional e internacional. En ese momento poco podía yo saber lo que esa noticia iba a suponer para mí. Desquiciamientos para conseguir las entradas para La Riviera, horas al sol bajo unos infumables 35º en colas llenas de chonis poligoneras y chiquillas de 15 años llenas de oros, días en cama x los empujones sufridos sobre la espalda desde las primeras filas, eternos dopamientos a ibuprofeno para solventar las dislocaciones de cuello y sobretodo lágrimas de felicidad al ver como la ilusión de una niña de 15 años que había visto por primera vez al grupo en Ourense volvía a contagiar cada cm de su cuerpo y de su alma. Puede que este regreso haya sido una ilusión óptica, puede que tal vez un canto a la esperanza para seguir luchando cuando creemos que las cosas son imposibles y es mejor tirar la toalla, pero lo que os aseguro es que Sôber ha sido la causa y la razón de que hoy por hoy siga viva.

Y es que Sôber no sólo fue un regreso, Sôber ha cambiado mi 2010 en todos los sentidos. Me ha dado la fuerza que necesitaba, el aliento perdido, la convicción y sobretodo, la sorpresa de conocer a la persona que ha convertido mis noviembres en un eterno verano sin fin. Sôber  ha sido 2010 y será 2011. Y con ese deseo esperamos la entrada en unas horas de este nuevo año. "Diez años", cierre de una década...¿Casualidad o profecía?