miércoles, 27 de octubre de 2010

A veces, el equilibrio sí es posible

Cuando los universos se quedan pequeños para definir lo que sentimos, nuestro mundo cobra un color rosa preocupante.

Nos pasamos la vida deseando encontrar un lugar perfecto en dónde al fin nos entiendan y el "hoy" cobre efecto. Nos encomendamos a las miles de religiones, filosofías y consejos que siempre nos han parecido funcionar. Y cuando, por sorpresa, el anhelo aparece ante nosotros como un lago en pleno desierto, nos quedamos paralizados. Perdemos la capacidad de hablar en favor de una sonrisa idiota que nos acompaña a cada segundo. Dejamos de ser soñadores natos y nos convertimos en aves libres que vuelan acompasadas por el eterno cielo de la ternura. Sobrepasamos fronteras nunca imaginadas y volvemos a los viejos años de nuestra infancia. Y entonces, sólo entonces, empezamos a temer por el futuro.

Pero, ¿a quién le importa el mañana cuando cada uno de nuestros universos ha encontrado el equilibrio perfecto para levantarse cada día viviendo de un sueño que es más real que cualquier pasado? A veces, ese equilibrio está más cerca de lo que imaginábamos. A veces, ese equilibrio es más posible que cualquier deseo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario